POLÍTICA INTERNACIONAL DE DROGAS CON PERSPECTIVA

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Drogenpolitik mit Fokus auf nachhaltige Entwicklung, gesundheits- und menschenrechtsorientiert – hierfür setzt sich die GPDPD im Auftrag des Bundesministeriums für wirtschaftliche Zusammenarbeit und Entwicklung (BMZ) und unter Schirmherrschaft der Drogenbeauftragten der Bundesregierung ein, im internationalen Dialog und in Kooperation mit Partnerländern und -organisationen.

Die Auseinandersetzung mit drogenpolitischen Fragestellungen ist aktueller und drängender denn je. Denn die Entwicklungen der vergangenen Jahre sind eindeutig: Der Anbau, die Produktion und der Gebrauch illegaler Drogen steigen an. Der illegale Anbau von Koka und Schlafmohn befindet sich auf einem Allzeithoch. Betroffen sind vor allem marginalisierte Regionen in Entwicklungs- und Schwellenländern. Die regelmäßige Sicherstellung großer Drogenlieferungen, etwa von Kokain, Crack und Heroin weltweit verdeutlichen zusätzlich, dass Produktion und Handel florieren. Gleichzeitig verlagert sich der Drogenkonsum zusehends in Länder des globalen Südens, die mit dieser neuen Herausforderung zu kämpfen haben.

Políticas de drogas centradas en el desarrollo sostenible y orientadas a la salud y a los derechos humanos – por ello aboga el GPDPD por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania y bajo el auspicio de la Comisionada Federal de Drogas de Alemania, en el marco de un diálogo internacional y en cooperación con países y organizaciones asociados.

El debate sobre las cuestiones de política de drogas es más actual y urgente que nunca, pues la evolución de los últimos años es unívoca: el cultivo, la producción y el consumo de drogas ilícitas siguen aumentando. El cultivo ilícito de coca y amapola está en su cota más alta de todos los tiempos. Las regiones afectadas son sobre todo regiones marginadas en países en desarrollo y emergentes. Las incautaciones regulares de grandes cargamentos de drogas en todo el mundo, por ejemplo, de cocaína, crack y heroína, ilustran aún más que la producción y el tráfico prosperan. Al mismo tiempo, el consumo de drogas se está desplazando notablemente a países del Sur global, que deben hacer frente a este nuevo desafío.

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fallecimientos anuales
por consumo de drogas (2017)
0
toneladas
de opio puro se produjeron en 2018
0
hectáreas
de tierras en las que se cultivó coca en 2018

La economía de las drogas impide el desarrollo

Los efectos negativas de la economía de las drogas son diversos. Especialmente en países en desarrollo, estos tienen consecuencias nefastas y perjudican el desarrollo y la funcionalidad de Estados y sociedades enteras. Los agricultores y agricultoras de pequeña escala en situación de pobreza y sin alternativas económicas legales, se ven obligados al cultivo ilícito de plantas destinadas a la producción de drogas. Las redes criminales y los actores del conflicto en guerras civiles se financian a través de su participación en el tráfico de drogas. Generalmente, la economía de las drogas suele ir de la mano con la corrupción y la violencia masiva, lo que destruye la legitimidad de las instituciones democráticas. A las personas con un consumo problemático de drogas a menudo se les niega el acceso a la asistencia sanitaria que necesitan con urgencia, lo que tiene consecuencias fatales para la persona y la salud pública. Además, con frecuencia se criminaliza tanto a  productores y productoras de pequeña escala, así como a consumidores y consumidoras. Los Gobiernos solo se dirigen a estas personas con acciones policiales y militares, violando a menudo sus derechos humanos fundamentales. Ante la falta de acceso a la asistencia sanitaria por parte de los consumidores y consumidoras de drogas, se propagan enfermedades como el VIH y la hepatitis.

La economía de las drogas destruye el medio ambiente

En muchos países, el cultivo y la producción de drogas ilícitas están directamente vinculados a la deforestación, la degradación de suelos y la contaminación del agua. Asimismo, la aspersión poco sostenible de cultivos ilícitos con herbicidas causa enormes daños medioambientales.

Nuevas respuestas

En este contexto es evidente que es necesario formular nuevas respuestas y considerar enfoques de probada eficacia a nivel internacional para abordar la problemática mundial de las drogas. La política de drogas sin enfoques de desarrollo, medidas de salud pública y respeto a los derechos humanos no es sostenible y a menudo agrava aún más las repercusiones negativas de la economía de las drogas. Es ahí donde actúa el GPDPD, cuyo objetivo es diseñar una política de drogas sostenible a nivel internacional. En este sentido, el foco de atención se centra en las personas, el respeto de sus derechos fundamentales y la satisfacción de sus necesidades básicas, de modo que la política de drogas sostenible contribuya también al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Sustainable Development Goals, SDGs).

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jährliche Todesfälle
durch Drogenkonsum (2017)
0
Tonnen
reines Opium wurden 2018 produziert
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Hektar
Land, auf dem 2018 Koka angebaut wurde

Drogenökonomien verhindern Entwicklung

Die negativen Auswirkungen von Drogenökonomien sind vielseitig. Sie haben insbesondere in Entwicklungsländern verheerende Auswirkungen und unterminieren die Entwicklung und Funktionalität ganzer Staatswesen und Gesellschaften. Kleinbäuerinnen und -bauern in Armut und ohne legale wirtschaftliche Alternativen sehen sich zum illegalen Anbau von Drogenpflanzen gezwungen. Kriminelle Netzwerke und Konfliktakteure in Bürgerkriegen finanzieren sich durch die Teilnahme am Drogenhandel. Drogenökonomien gehen in der Regel mit massiver Korruption und Gewalt einher, die die Legitimität von demokratischen Institutionen zerstören. Menschen mit einem problematischen Gebrauch von Drogen wird häufig der Zugang zu einer dringend notwendigen Gesundheitsversorgung verwehrt – mit fatalen Folgen für den Menschen und die öffentliche Gesundheit. Stattdessen werden Kleinproduzent*innen und Konsument*innen oft kriminalisiert. Häufig begegnen Regierungen ihnen ausschließlich mit polizeilichen und militärischen Aktionen, oftmals werden dabei grundlegende Menschenrechte verletzt. Bei mangelndem Zugang zu Gesundheitsvorsorge für Drogennutzer*innen verbreiten sich Krankheiten wie HIV und Hepatitis.

Drogenökonomien zerstören die Umwelt

Der Anbau und die Produktion illegaler Drogen steht in vielen Produzentenländern in einem direkten Zusammenhang mit Abholzung, der Degradierung von Böden und der Verschmutzung von Gewässern. Auch die wenig nachhaltige Besprühung des illegalen Anbaus mit Pflanzengiften als Gegenmaßnahme schadet massiv der Umwelt.

Neue Antworten

Vor diesem Hintergrund wird deutlich, dass für den Umgang mit der globalen Drogenproblematik neue Antworten formuliert und bewährte Lösungsansätze international berücksichtigt werden müssen. Drogenpolitik ohne Entwicklungsansätze, Maßnahmen der öffentliche Gesundheit und Wahrung der Menschenrechte ist nicht nachhaltig und verschärft die negativen Auswirkungen der Drogenökonomien häufig weiter. Hier setzt die Globale Partnerschaft für Drogenpolitik und Entwicklung (Global Partnership on Drug Policies and Development, GPDPD) an. Ziel der GPDPD ist es, eine nachhaltige Drogenpolitik auf globaler Ebene zu gestalten. Im Mittelpunkt steht dabei der Mensch, die Wahrung seiner fundamentalen Rechte und die Befriedigung seiner Grundbedürfnisse – womit eine nachhaltige Drogenpolitik auch zur Erfüllung der Ziele für Nachhaltige Entwicklung (Sustainable Development Goals) beiträgt.