TAILANDIA

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Mayor énfasis en la política de drogas orientada a la salud

La zona fronteriza entre Tailandia, la República Democrática Popular Lao y Myanmar, el Triángulo de Oro, era hace 60 años una de las principales regiones productoras de opio del mundo. Más del 70 % del opio comercializado a escala mundial – que en su mayor parte se transforma en heroína – se producía en esta región. Mediante programas de desarrollo eficaces se ha desmantelado el cultivo ilícito de amapola en Tailandia. En el año 2003, las Naciones Unidas retiró al país de la lista de países productores de opio. Actualmente, las sustancias sintéticas plantean un nuevo desafío para el país: inundan el mercado y suponen un riesgo para la salud pública. Dado que las medidas represivas por sí solas no son eficaces, el país está orientando su política de drogas cada vez más hacia la política en materia de salud y fomenta un intercambio de conocimientos sobre el enfoque de la reducción de daños. El GPDPD fomenta este intercambio.

Tailandia es un país de tránsito para el tráfico de metanfetaminas en el área del Pacífico. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (United Nations Office on Drugs and Crime, UNODC), se trata de un problema grave: debido a la disponibilidad, el mercado de drogas se ha expandido fuertemente en el Sudeste Asiático. En la región viven aproximadamente 650 millones de personas de las cuales la UNODC estima que más de 13 millones son consumidores y consumidoras de drogas (UNODC, 2017).

 

En los últimos años, Tailandia ha intensificado sus esfuerzos para reformar su política de drogas. Esto incluye también la implementación del Documento final del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas (UNGASS) de 2016. El objetivo es dedicar mayor atención a la salud en la política de drogas tailandesa, incluido el enfoque de reducción de daños.

 

El Programa Global de Políticas de Drogas y Desarrollo (Global Partnership on Drug Policies and Development, GPDPD) respalda los esfuerzos de Tailandia en cooperación con la Oficina de la Junta de Fiscalización de Estupefacientes tailandesa (Office of the Narcotics Control Board, ONCB), que colabora estrechamente desde hace muchos años con la cooperación alemana para el desarrollo. Alemania es, internacionalmente, uno de los pocos países que cuentan con un amplio abanico de medidas para la reducción de daños y con varias décadas de experiencia en este ámbito. Por todo ello, el GPDPD ha organizado una serie de actividades de asesoramiento con expertos y expertas de Alemania en el ámbito del tratamiento de adicciones, quienes han compartido sus conocimientos y experiencias en materia de prevención, tratamiento y reducción de daños. Estas actividades fueron completadas con la divulgación de la directriz S3 relativa al tratamiento de trastornos relacionados con el consumo de metanfetamina  en idioma tailandés. En lugar de tratar a los consumidores y consumidoras como delincuentes, en la directriz se reconoce la drogodependencia como una enfermedad crónica y la reducción de daños como un enfoque de tratamiento orientado a la salud. De este modo, la directriz S3 supone una herramienta para la implementación de las políticas de drogas que sitúan a las personas en el foco de atención.