Colombia

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Analizar y abordar conjuntamente la problemática del medio ambiente y de las drogas

En 2018 se cultivaron en Colombia alrededor de 169 000 hectáreas de planta de coca. Entretanto, más de dos tercios de los cultivos se hallan en áreas protegidas o en áreas de manejo especial, con consecuencias devastadoras para el medio ambiente. El cultivo ilícito de coca es una de las principales causas de la destrucción de los bosques primarios de Colombia. El GPDPD demuestra, mediante proyectos piloto realizados conjuntamente con sus socios, que es posible gestionar el bosque de manera legal y sostenible, y así protegerlo.

Para las familias y comunidades de las regiones de cultivo de drogas de Colombia, el cultivo de coca es con frecuencia la principal fuente de ingresos. En las zonas remotas existe un déficit de seguridad, infraestructuras, acceso a mercados lícitos, escuelas y atención de la salud. Las familias que dependen del cultivo de coca están marginadas en muchos sentidos: económico, político y social. Muchas veces, la única posibilidad de acceder a un mercado y generar ingresos es colaborar con el traficante local. Este proporciona los recursos in situ y compra los productos directamente.

 

Al mismo tiempo, el cultivo masivo causa daños medioambientales: la selva se tala para obtener tierras cultivables; a menudo, el cultivo de coca extiende los límites de la explotación agrícola al interior de áreas protegidas, y al cultivo le siguen nuevos colonos que agravan la problemática. En el proceso mediante el cual se obtiene la cocaína se vierten sustancias químicas nocivas a suelos y ríos, así que las consecuencias para el clima, el ecosistema y las personas son devastadoras.

Abandonar el cultivo de coca como fuente de subsistencia y factor que impulsa la deforestación masiva

El Programa Global de Políticas de Drogas y Desarrollo (Global Partnership on Drug Policies and Development, GPDPD) trabaja en Colombia desde 2015, vinculando la política de drogas con la política medioambiental. Por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania y en cooperación con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (United Nations Office on Drugs and Crime, UNODC) y diversos socios regionales y locales, se han implementado proyectos piloto de desarrollo alternativo en las zonas de cultivos ilícitos de Putumayo, Caquetá, Guaviare y Meta. Hasta 2018, GPDPD y sus socios ejecutaron cinco proyectos con el programa de cooperación bilateral “Protección del bosque y del clima/REDD+”. En la actualidad, se están preparando, en cooperación con la UNODC, dos proyectos piloto para la gestión forestal sostenible y legal. Estas medidas se complementan mediante la colaboración entre el GPDPD y la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

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hectáreas
de selva tropical han sido protegidas desde 2015
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personas
han sido alcanzadas por el proyecto para la proteger la selva tropical
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árboles madereros y frutales
se han sembrado como fuente de ingresos

Éxito de los proyectos

El objetivo es el fomento de cadenas de valor legales y sostenibles, que a la vez favorezcan la protección del bosque. En consonancia con el enfoque del desarrollo alternativo, se involucra estrechamente en los proyectos a las autoridades locales, las asociaciones de productores y productoras y la población civil, con el fin de reforzar su rol de promotores del desarrollo sostenible en el seno de sus comunidades. Así, las comunidades participantes se comprometen voluntariamente, en el marco de pactos para la protección de los bosques, a proteger permanentemente las zonas forestales designadas de la deforestación. Desde que se iniciaron las actividades, han podido protegerse hasta 1.600 hectáreas de bosque. Además, se han plantado más de 18.000 árboles frutales y maderables de especies autóctonas. Estos representan, a medio y largo plazo, una fuente potencial de ingresos sostenibles.

 

Los productores y productoras ya experimentan un aumento de ingresos gracias a la gestión y comercialización sostenible de frutas locales como el azaí o el cultivo de cacao. Se les apoya a la hora de certificar sus productos y de lograr convenios comerciales justos con las empresas locales. De este modo, consiguen precios más altos y algunos de los productos son comercializados por empresas nacionales en mercados internacionales de Europa y los Estados Unidos. Los agricultores y agricultoras a pequeña escala también recibieron formación en gestión sostenible y métodos de cultivo respetuosos con el medio ambiente. Un total de más de 200 familias participaron en estas actividades y ahora actúan como agentes multiplicadores en sus comunidades.

El ecoturismo y los servicios ecosistémicos como perspectivas de futuro

Más de dos tercios de los cultivos ilícitos de coca crecen en las áreas naturales protegidas de Colombia y en los territorios para poblaciones indígenas y afrocolombianas. Para proteger la naturaleza, la actividad agrícola en dichas áreas se somete a unas condiciones más restrictivas. En los parques nacionales la explotación agropecuaria está totalmente prohibida. GPDPD y sus asociados se enfrentan al reto de posibilitar la generación de ingresos alternativa al cultivo de coca. Junto con la Fundación Ideas para la Paz y la UNODC, reunimos pruebas y elaboramos recomendaciones políticas con respecto al nexo entre los cultivos ilícitas y la deforestación, así como implementamos proyectos piloto. En este sentido, el ecoturismo, así como la retribución a las comunidades locales por los servicios ecosistémicos, ofrecen perspectivas de futuro especialmente prometedoras.