Política de drogas orientada a la salud

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Minimizar los riesgos del consumo de drogas a nivel global

El consumo de drogas plantea múltiples riesgos para el individuo y la sociedad. Por encargo del Ministerio Federal alemán de Cooperación Económica y Desarrollo, el GPDPD aboga por políticas de drogas orientadas a la salud a nivel internacional porque se ha demostrado que estas reducen los riesgos asociados. El concepto de reducción de daños implementado en Alemania es fundamental en este sentido.

Tan solo en 2017, 271 millones de personas en el mundo consumieron sustancias ilegales.  35 millones de personas viven con una dependencia que amenaza su salud. Más de 15 millones de personas se inyectan drogas; la mitad de estas ha contraído hepatitis C, y una de cada cinco, el VIH. Incluso el simple único uso de una jeringa contaminada puede tener consecuencias para toda la vida. Los trastornos psíquicos, como la ansiedad y la depresión, así como el aislamiento social son otras posibles consecuencias del consumo de drogas. En el 2017, 585 000 personas murieron en todo el mundo como resultado del consumo de drogas.

 

Los riesgos pueden mitigarse con una política de drogas que incorpore el concepto de la reducción de daños y que, consecuentemente, centre la atención en la salud de las personas. Alemania es uno de los países pioneros en la aplicación de medidas de reducción de daños. El enfoque de reducción de daños constituye uno de los cuatro pilares de la Estrategia nacional para la política de drogas y adicciones del Gobierno Federal alemán (2012). Por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania, el Programa Global de Políticas de Drogas y Desarrollo (Global Partnership on Drug Policies and Development, GPDPD) promueve a nivel internacional un enfoque orientado a la salud en el ámbito de la política de drogas.

¿Qué significa la reducción de daños en términos concretos?

La reducción de daños comprende un amplio abanico de medidas. Entre los ejemplos prácticos cabe destacar los programas de intercambio de agujas y jeringas, el tratamiento de sustitución de opioides, la prestación de servicios de asesoramiento y detección de VIH de bajo umbral y las salas de consumo supervisado de drogas. También es importante educar activamente sobre cuestiones como un uso más seguro de las diferentes sustancias y un sexo más seguro en el contexto del consumo de drogas. Gracias a estas medidas que no condenan moralmente el consumo, sino que ponen en el centro a las personas, a sus necesidades y derechos, se permiten reducir significativamente la tasa de transmisión del VIH y de la hepatitis C. La eficacia de estos servicios, en su mayoría de bajo costo, está comprobada: ya en el año 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que estos reducen el número de infecciones por el VIH y previenen el consumo riesgoso y nocivo de drogas.

 

Para las personas que sufren una adicción a las drogas, los servicios de reducción de daños pueden ser un primer paso con vistas a plantearse un posible tratamiento. Y es que, al apartarse del dogma de la abstinencia como único objetivo, estos servicios también resultan atractivos para aquellas personas que, en principio, no quieren o no pueden dejar de consumir drogas. En este sentido, habilitan un acceso de bajo umbral a los servicios de tratamiento de la drogodependencia y al sistema de salud del Estado.

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millones de personas
se inyectan drogas en todo el mundo (AIDS Alliance 2018)
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personas
murieron en 2015 como consecuencia del consumo de drogas (Informe Mundial sobre las Drogas 2018 de l
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%
sobrevivieron a una sobredosis tras la administración de naloxona

Todas las personas —incluidas aquellas que consumen drogas— tienen derecho a la salud

El concepto básico de la reducción de daños surgió a principios de los años noventa como respuesta pragmática a enfermedades como el VIH y la hepatitis C. En el ínterin, ha evolucionado hasta convertirse en un enfoque puesto en práctica y basado en la evidencia que se ha implementado con especial eficacia en países como Alemania, Suiza y Portugal.

 

En muchos otros países, sin embargo, el principio de la reducción de daños no está reflejado en la política de drogas. A las personas con problemas de adicción casi nunca se les ofrece una atención adecuada. Por el contrario, se les estigmatiza, criminaliza y somete a condenas largas en prisión. Estas medidas, meramente represivas y a menudo incompatibles con los derechos humanos, acarrean a su vez una serie de consecuencias graves para las personas afectadas y sus familias.

 

La problemática del consumo riesgoso de drogas es especialmente grave en los países en desarrollo y emergentes. Con frecuencia, estos países carecen de los conocimientos necesarios para ofrecer tratamiento de adicciones a los consumidores y consumidoras de drogas basado en la evidencia. En vista de ello, el GPDPD asesora a los Gobiernos que desean reforzar la orientación de sus políticas de drogas hacia la política de salud, promoviendo el intercambio de conocimientos en este ámbito mediante viajes de estudios a Alemania, los Países Bajos y Portugal.

Trabajar en una política de drogas global más humana y eficaz

Alemania es uno de los pocos países europeos que ofrece un amplio abanico de medidas de reducción de daños y cuenta con varias décadas de experiencia en este ámbito. El GPDPD ha iniciado estudios innovadores y directrices concretas en materia de tratamiento de la drogodependencia para el público internacional y organiza regularmente encuentros internacionales de expertos y expertas que abordan las políticas de drogas orientadas a la salud. En estos encuentros, representantes de Gobiernos, de instituciones de las Naciones Unidas, de instituciones científicas y de la sociedad civil intercambian puntos de vista sobre el enfoque de reducción de daños y persiguen un objetivo común: reforzar la integración del enfoque de reducción de daños en la política de drogas de las Naciones Unidas.

 

Ninguna persona pierde sus derechos por consumir drogas. Se ha demostrado que la desestigmatización de los consumidores y consumidoras y la prestación de servicios de atención particularizados reducen los daños sociales y sanitarios causados por el consumo de drogas.

El GPDPD promueve el enfoque de reducción de daños a nivel internacional valiéndose de lo siguiente:

  • Encuentros internacionales de expertos y expertas y las declaraciones / recomendaciones resultantes llevadas a la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (Commission on Narcotic Drugs, CND), radicada en Viena.
  • Intercambio de conocimientos: viajes de estudios a Alemania, los Países Bajos y Portugal para representantes de los Gobiernos interesados.
  • Elaboración de planes de acción subnacionales para la difusión del enfoque.
  • Instrumentos y directrices para la implementación de enfoques orientados a la salud.